Este estudio de caso múltiple analiza la aplicación de la Técnica Chang en cuatro niños de entre 8 y 11 años con conductas disruptivas en el hogar y la escuela. La intervención consistió en psicoterapia familiar y grupal, estructurada en tres fases: juego dirigido, juego libre y juego socializado, acompañada de escuela para padres. Los resultados muestran que la técnica fue altamente efectiva en el contexto terapéutico, favoreciendo la aparición de conductas prosociales y la disminución de conductas disruptivas. Sin embargo, su impacto fue limitado en el hogar y la escuela, donde persistieron dificultades asociadas a estilos de crianza y continuidad en la asistencia. Se concluye que la Técnica Chang constituye una herramienta eficaz para la reducción de conductas disruptivas en espacios clínicos, pero requiere mayor integración con programas escolares y familiares para lograr cambios sostenidos. Este trabajo aporta evidencia sobre la relevancia del juego como recurso terapéutico y la necesidad de fortalecer la participación de padres y docentes en el proceso.